Aprovecho estos momentos de espera para el baño para volverme a oler las manos. Vuelven a olerme a disolvente.
Hoy tuve de nuevo en mis manos una Cámara, lo echo de menos. Tengo ganas de recuperar la sana costumbre de ganar el tiempo haciendo lo que más me gusta, lo que de verdad me acelera el pulso. Buscar la foto perfecta. Esperar el momento preciso.
Me relaja, a pesar de lo contradictorio. Y contando lo que me cuesta mantener a veces el interés en una sola cosa...ya es bastante.
A veces de veras creo que necesito dejar de oler a disolvente, volver a pensar en luces y sombras.
Pronto volveré a mi peores vicios, seguro.